Todavía nos sorprendemos.
Cuando pensamos que ya nos hemos acostrumbrado a todo y que hay pocas cosas que nos susciten sorpresa, evidentemente nos estamos equivocando.
El entretenimiento, con cualquiera de sus rostros, también evoluciona.
Podemos pasear por una ciudad y sorprendernos con los escaparates interactivos que reaccionan a nuestro paso y cambian presentando nuevos productos y contenidos y podemos interacturar con juegos y herramientas de marketing sobre superficies interactivas nunca antes imaginadas y lejos de las pantallas tradicionales de ordenador.
Podemos visitar lugares en los que se mezclan contenidos reales y contenidos virtuales para transportarnos a tiempos pasados o futuros, y todo ello utilizando simplemente unas gafas 3D y dejándonos llevar por a imaginación y podemos presenciar como nuestros edificios cobran vida al caer la noche.
... podemos y debemos sorprendernos y divertirnos.
... y por donde seguimos: